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LA LÓGICA DEL SINTOMA

Mente & Espíritu

LA LÓGICA DEL SINTOMA

Nuestro cuerpo no enferma, lo enfermamos nosotros

Autosanacion

Nuestro cuerpo no enferma - lo enfermamos nosotros

Toda disfunción física se produce de manera biológica. Nuestra vida actual potencia la cantidad de estas disfunciones a las que denominamos “Enfermedades”.

En modo supervivencia

La gestión de "territorios propios", el exceso de estrés por múltiples actividades diarias, que nos abren muchos frentes y que gestionamos, según se suceden los acontecimientos.

El consiguiente aumento de miedos de supervivencia para mantenernos con vida son instintos primarios que cualquier animal posee ante los que no quedamos excluidos.

Patrones erróneos en la enseñanza primaria en nuestros primeros años de vida, desde generaciones atrás corrigen nuestro comportamiento, implantando la creencia de que consiguiendo la seguridad de un futuro perfecto, alcanzando las más altas cotas o la obtención  del mayor número posible de posesiones, con la consiguiente marcada competitividad y que estos supuestos objetivos logrados nos encaminan a una salud asintomática con garantía de una vida plena y longeva, acaban alejándonos de la verdadera felicidad.

Con los acontecimientos más recientes, nos encontramos en modo de supervivencia total. Nos hemos enfrentado a temores biológicos en niveles mayores a lo aceptable. Se han amplificado y disparado estados de alerta continua en nuestra psique, afectando brutalmente nuestro organismo. Se ha sembrado duda e incertidumbre en nuestras creencias ancestrales, por una autoconvencimiento de que no podemos gestionar los acontecimientos y mantenernos con vida por medios propios, nuestra fuerza interna y sabiduría ancestral. Estos hechos mantenidos y continuados en el tiempo provocan impactos emocionales que nos dejan expeditos ante miedos y temores que nos hacen más susceptibles y vulnerables ante la idea de la muerte y el fracaso.

Las consecuencias del miedo

Los elementos utilizados son el miedo, el terror a un futuro incierto, a lo que se da por llamar cualquier forma de impacto emocional “enfermedad”. Sin reparar que no son siempre los síntomas los que nos avisan ante la proximidad de cualquier clase de alteración física.

Los temores infundados juegan un importante papel ante el miedo, al dolor y el fin de la propia existencia. El temor a cualquier tipo de enfermedad, a la pérdida o separación de uno o varios seres queridos, nos conduce al pánico y a la histeria colectiva, como lo denominaba Sigmund Freud.

¿Acaso sabe alguien la fecha exacta de su muerte? Esta llega indefectiblemente a todos los hombres. Nadie sabe a ciencia cierta cómo se producirá el hecho. El abandono de nuestro cuerpo físico a un plano más trascendental suscita no obstante un miedo que debe ser superado. Otro enfoque de carácter místico, filosófico, etc. Descorre el velo que cubre lo oculto: una nueva aventura; descubrir cosas maravillosas, nuevos mundos; reencontrarnos con nuestros familiares y allegados al otro lado del velo, la inconmensurable felicidad de reunirnos con la Fuente el dador de toda vida participando de la naturaleza divina… luz, paz, armonía… amor.

Vida y muerte van de la mano tomando parte en el mismo plan. Lo que padecemos y disfrutamos se acabara en algún momento de nuestra vida, nadie puede vivir en un cuerpo físico por siempre, ni para siempre. Mantenerse en un estado asintomático es una quimera, ya que viviremos los acontecimientos que están por llegar en el sistema individual de existencia de nuestro programa Biológico que está unido al sistema colectivo, antes o después se dará por finalizado.

Toma las riendas de tu vida

Dependerá de nosotros cómo vivamos aquellos sucesos que nos pueden traumatizar. Nuestra conciencia debe proyectarse por encima de los acontecimientos que nos inquietan, aceptando que todo evento conforma los propósitos de un plan universal puesto en escena desde hace eones, que todo está bien en perfecto orden y equilibrio. Desatemos las ligaduras de la preocupación, el miedo, la culpa y prejuicios que nos hacen confluir en estados simpático-tónicos que, inexorablemente, nos conducen a perder la paz interior y finalmente, nuestra salud.  

Abandona el miedo, aprende a gestionar tus emociones, a controlar tus pensamientos. Toma las riendas de tu vida y libérate de tu encarcelamiento físico, de tus bajas vibraciones. Procura que tu maravillosa máquina, tu cuerpo, se mantenga perfecto y bien engranado para que haga su correcta función.

Habla siempre en presente y vive plenamente. Cultiva pensamientos positivos y…

¡sé feliz!

Este artículo solamente refleja la opinión del autor y no se debe entender como instrucción ni promesa de curación.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

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