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Candidiasis

Origen de muchos trastornos de salud

Candida Dieta Enfermedades Flora intestinal

Candidiasis: Fatiga, Malestar general, Dolores de cabeza, Distensión abdominal, Diarreas y/o estreñimiento, Indigestión, Ardor estomacal, Deseo de comer carbohidratos (dulces, pasta, pan, etc.), Depresión, Mareo, Sensación de “resaca” por las mañanas, Dolor de articulaciones y músculos, Molestias vaginales (picores, irritación, heriditas… etc.), Falta de libido, Picor anal, Alteraciones en el ciclo menstrual, Retención de líquidos, Insomnio, Infecciones de repetición, Alergias, Afonía, Congestión nasal, Sensación de ahogo, Problemas de uñas, Molestias oculares y de oídos.

Sin lugar a dudas sino fuera por el título poca gente asociaría la candidiasis con este florido abanico de síntomas. Síntomas que vistos por separado y tratados por separado, no llevan a ningún lugar más que a la cronicidad y el empeoramiento del estado general.

Vamos a aclarar algunas cuestiones acerca de la Cándida

La cándida, aunque siempre se la denomina como un hongo, técnicamente es una levadura. Esto ya aclara un poco porque a los tratamientos para las candidiasis siempre se lo acompaña con una dieta sin levaduras.

Hay más de 100 tipos de cándidas, la que más nos interesa por generar las infecciones más frecuentes es la Cándida Albicans.

Lo más interesante acerca de las levaduras es que están presentes en nuestro organismo desde muy poco después de nacer. Conviven con nosotros de manera armónica, simbiótica, cumpliendo con sus funciones. Entre otras podemos destacar la de absorber cierta cantidad de metales pesados, nos ayudan a degradar restos de carbohidratos mal digeridos, y junto con la flora bacteriana, mantienen nuestro equilibrio intestinal y el pH. Esto quiere decir que, hasta cierto punto, las cándidas son beneficiosas para nuestro organismo, siempre que la flora intestinal y vaginal, junto con el sistema inmunitario, nos ayuden a mantener estas levaduras bajo control.

Factores que llevan a la candidiasis

Los factores que pueden llevar a una pérdida de control sobre la proliferación de las levaduras están directamente relacionados con nuestro medio de vida. Entre estos podemos destacar:

El exceso de azúcar o hidratos refinados: Este es el principal alimento de las levaduras.

El agua de red o grifo: El cloro afecta la flora intestinal y el flúor al sistema inmunitario.

Uso de antibióticos, corticoides y hormonas sexuales sintéticas: Los antibióticos destruyen la flora bacteriana, pero no las cándidas. Las cándidas son una familia de hongos y los antibióticos, por lo general, sólo tienen capacidad de destruir bacterias. Esto hace que las levaduras puedan crecer sin ningún microorganismo que las controle. Por otro lado, la cortisona deprime el sistema inmunitario, y las hormonas sintéticas, entre otros, destruyen ciertos nutrientes (como la vitamina B6) vitales para la salud del sistema inmunitario.

Embarazo: Durante esta etapa, los niveles de progesterona aumentan, induciendo la producción de glucógeno por las glándulas endometriales, lo cual favorece el crecimiento de las cándidas vaginales. Por otro lado, niveles altos de progesterona pueden provocar resistencia a la insulina, causando un exceso de glucosa en la sangre y favoreciendo el crecimiento de las cándidas.

Estrés sostenido: El exceso de cortisol (hormona del “estrés”) deprime el sistema inmunitario, aumenta los niveles de glucosa, alimentando a las cándidas; y destruye la flora bacteriana intestinal

Alteración de las secreciones digestivas: El incorrecto PH del ácido clorhídrico y la falta de enzimas digestivas, y/o el exceso de alimentos ácidos (productos lácteos, alcohol…) altera la correcta digestión, produciéndose fermentaciones y putrefacciones dentro del intestino. Esto induce la formación de sustancias irritantes para la mucosa intestinal, favoreciendo el desequilibrio de la flora, y el crecimiento de las cándidas.

Falta de nutrientes: Necesitamos una gran cantidad de nutrientes para mantener el sistema inmunitario sano, regular las hormonas, mantener una producción adecuada de secreciones digestivas, y regular la glucosa, factores todos de vital importancia para el control de las cándidas. Cuando sufrimos algún tipo de desnutrición, las cándidas tienen más oportunidad de crecer.

Sintomatología:

Un factor fundamental y que suele ser ignorado a la hora de diagnosticar y tratar la candidiasis, es que su origen es INTESTINAL, aun cuando estemos contemplando una candidiasis vaginal, oral o de las uñas.

Una paciente que presenta de candidiasis vaginal, recibe como tratamiento de la medicina alopática un tratamiento de los síntomas localizados en la vagina, y se hace un tratamiento local: las cándidas vaginales mueren, pero las intestinales siguen estando en mayor número, pudiendo volver a colonizar de nuevo la vagina. Lo mismo ocurre con una candidiasis oral: se presta atención únicamente a los síntomas bucales. La candidiasis debe ser analizada y tratada en su conjunto: hay que ir más allá de sus manifestaciones locales.

El proceso de la invasión

Cuando la Cándida se multiplica en el intestino, puede cambiar su anatomía y fisiología. Se sabe que son organismos dimórficos y pueden existir en dos formas distintas. Esto quiere decir que puede dejar de ser una levadura y convertirse en un micelio fungal. En su estado de levadura, no es invasiva, mientras que en estado fungal produce rizoides (una especie de raíces muy largas) altamente invasivas que pueden atravesar las mucosas. Esto puede causar una excesiva permeabilidad de la mucosa intestinal, permitiendo el paso a la sangre de diferentes sustancias (toxinas, proteínas mal digeridas, como el gluten…) que pueden actuar como antígenos, activando el sistema inmunitario. Una excesiva permeabilidad intestinal puede, a su vez, alterar los receptores nutricionales celulares, favoreciendo la malabsorción, dando como resultado una desnutrición.

Las toxinas de la cándida

Se sabe que las cándidas en su estado fungal pueden producir 79 productos tóxicos, entre otros, etanol, formaldehídos… El más abundante es el acetaldehído, producido por las cándidas al convertir el azúcar en alcohol. Parte de los efectos del acetaldehído son:

Formación de sustancias vaso activas, como la adrenalina, produciendo síntomas tales como nerviosismo, pánico, miedo, taquicardias y sofocos.

Interferencia con los receptores de acetilcolina, importante para la memoria y el sistema nervioso.

Producción de histamina, y, por lo tanto, inflamación en cualquier parte del cuerpo.

Bloqueo de enzimas metabólicas, lo cual puede llevar a, por ejemplo, bloqueos en la formación de neurotransmisores, como la dopamina o la serotonina.

Destrucción de vitamina B6, importante para la protección de las membranas mucosas, fortalecimiento del sistema inmunitario, equilibrio del sistema hormonal y producción de ácido clorhídrico y enzimas digestivas.

Depresión del sistema inmune.

Destrucción de glutatión y cisteína, necesarios para desintoxicar el organismo.

Interacción con la dopamina, que puede causar depresión, insomnio e incapacidad de respuesta ante el estrés.

 

Por otro lado, las cándidas “encajan” en los receptores hormonales celulares, compitiendo con hormonas, e incluso pueden crear receptores de nuestras propias hormonas en sus superficies. Esto puede causar bloqueos y desequilibrios en el sistema hormonal y un sinfín de problemas como síntomas premenstruales, infertilidad y endometriosis, entre otros.

Debido al grado de toxicidad en el que se encuentra el paciente con candidiasis, el organismo, y, sobre todo, el hígado, tiene que desintoxicar una gran cantidad de sustancias. Para que esto ocurra con normalidad, las dos fases básicas de desintoxicación de este órgano, la fase 1 y 2, requieren nutrientes como zinc, selenio, cobre, magnesio, vitaminas B y C, glutatión, grupos sulfuro, glicina y ácidos grasos esenciales, que debido a la mala absorción intestinal es muy posible que no se encuentren en las cantidades necesarias para que estos procesos se lleven a cabo correctamente. Si estas fases no funcionan con normalidad, el paciente con candidiasis crónica puede encontrarse peor en presencia, por ejemplo, de perfumes, humos u otros químicos que puedan penetrar en el organismo.

Enfermedades relacionadas con la candidiasis

Las enfermedades y desequilibrios relacionados frecuentemente con una candidiasis son: Enfermedad de Crohn, Colitis, Colon irritable, Artritis reumatoide, Asma, Psoriasis y/o eccemas, Sinusitis, Esclerosis múltiple, Fibromialgia, Síndrome de fatiga crónica, Hipotiroidismo, Hipoglucemias, Depresión y estados de ansiedad, Anemia, Acné, Urticaria, Alergias...

Desde la Kinesiología Holística podemos, con el sistema de testajes, encontrar la manera de tratar específicamente cada caso. Comprobando directamente sobre el cuerpo del paciente y viendo sus respuestas musculares, cuales son exactamente los productos que el paciente debe tomar para poder salir definitivamente de esta situación.

Nota sobre cuestiones de salud

El contenido de los artículos sobre temas de salud es sólo informativo y en ningún caso debe entenderse como una instrucción diagnóstica o terapéutica. Por favor, consulte a su médico para cualquier problema relacionado con la salud. Para más información mire nuestros terminos y condiciones de uso.

 

Autor: Diego Ovejero, Málaga noviembre 2019

Fuentes:

Candidalismo, Sistemas camuflados encontrados, peligros superados. Med. Naturópata Ekkehard S. Scheller. Edit Symbiotic Healing SL.

Entender la nutrición celular activa, Dr. Claude Lagarde. Lab. Nutergia 2009.

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