Brainspotting
Cualquier lesión o estrés físico o emocional significativo al que se exponga una persona de forma inconsciente o impotente puede desencadenar un trauma. Los eventos traumáticos de la vida experimentados como accidentes, violencia física, dolor crónico, enfermedades graves, intervenciones médicas u otros desastres permanecen “congelados” a nivel corporal y son difíciles o incluso imposibles de cambiar para nuestra conciencia.
El Brainspotting es un medio de localizar, enfocar, procesar y, por tanto, disolver experiencias y síntomas que se encuentran más allá del acceso lingüístico consciente.
Similar a la EMDR (Desensibilización por medio de movimientos oculares), en Brainspotting se trabaja con eventos emocionalmente traumáticos. Los ojos siguen un lento movimiento de la mano del terapeuta a través del campo visual del paciente. Si el movimiento continuo de los ojos se interrumpe por una reacción involuntaria como un parpadeo fuerte, se ha encontrado un “brainspot=punto cerebral” en este lugar que funciona como acceso a una red neuronal que almacena las experiencias emocionales como contenido de la memoria.
Brainspotting permite al cuerpo prácticamente curarse a sí mismo del trauma. La capacidad de autorregulación del cerebro se utiliza para procesar los estados de inadaptación y llevarlos a un nuevo equilibrio.
El método fue desarrollado en 2003 por el psicoterapeuta estadounidense David Grand.